
La ultracongelación consiste en una congelación en tiempo muy rápido (120 minutos como máximo), a una temperatura muy baja (inferior a -40ºC), lo que permite conservar al máximo la estructura física de los productos alimenticios.
Los procesos de congelación afectan la forma en que el agua de los alimentos se transforma en cristales de hielo. La velocidad del congelado influye en el tamaño de los cristales. En la congelación rápida, o ultracongelación, se producen pequeños cristales en grandes cantidades. Cuando se forman muchos cristales de tamaño pequeño, los tejidos se preservan y las características de textura se mantienen intactas en la cocción o descongelado. Por el contrario, en la congelación lenta se forman pocos cristales de hielo de gran tamaño. En este caso los tejidos de los alimentos se rompen y eso conlleva a una pérdida de textura en la cocción o descongelado.
El proceso de ultracongelado de alimentos es el único sistema que conserva por mayor tiempo la integridad y calidad de los alimentos, minimizando sus alteraciones físicas, bioquímicas y microbiológicas de manera natural. De esta forma podemos estar seguros que siempre llevaremos a la mesa lo mejor y en el momento que queramos.